La cesta de la calma

En el tercer cumpleaños del mayor, cuando el pequeño solo tenía tres meses y estábamos en plena adaptación a la escuela, decidimos que era un buen momento para regalarle una cesta de la calma, y así empezar a introducir en casa el recurso de tiempo fuera positivo. Teníamos muy claro que ni los castigos ni los rincones, sillas o demás espacios de pensar iban con nosotros. Los castigos dañan la conexión y los rincones de pensar… imposible que el niño pueda pensar cuando está ofuscado, enfadado o desbordado por su ira. Cualquiera de estas opciones genera más sentimientos negativos y dañan al niño puesto que se siente rechazado y excluido, y por lo tanto lo alejan de su finalidad de pertenecer.

En los momentos en que el niño, y también el adulto, está fuera de todo razonamiento hay que, en primer lugar, llamar a la calma. En palabras de J. Nelsen, cuando me siento mejor, puedo actuar mejor. Y con este objetivo quisimos incorporar a nuestro hogar la cesta de la calma. Es importante remarcar que con este tipo de recursos no es tanto el qué sino el cómo. Me explico. En primer lugar, un tiempo fuera positivo tiene que ser voluntario, el niño puede elegir si quiere o no ir acompañado y él mismo decide cuando quiere abandonarlo. Esto quiere decir que podemos incorporar en casa un rincón con una silla y utilizarla de manera respetuosa o podemos crear un espacio maravilloso con mil objetos de mindfulness y obligar al niño a ir y permanecer allí, solo, mientras está fuera de sí. En este ejemplo creo que queda claro que lo importante es siempre el cómo.

Una estrategia para empezar a introducir el recurso es que los padres, en momentos en los que nos está costando mantener la calma a nosotros mismos, seamos ejemplo, y hagamos uso de la cesta. Ellos aprenden de lo que ven, no de lo que les decimos; más ejemplo y menos palabras. También puede favorecer su utilización que los niños sean protagonistas en la creación del espacio, cesta, caja… o bien que cada persona de la casa tenga su propia cesta de la calma con los materiales que haya elegido para hacérselo más suyo. En nuestro caso, como lo hicimos cuando acababa de cumplir los tres, planteamos un recurso conjunto y seleccionado por nosotros, con la intención que a medida que los niños vayan creciendo se lo hagan suyo, lo modifiquen y seleccionen aquello que ellos han identificado que les es más útil para volver a la calma, aquello que les hace sentir mejor.

El uso del tiempo fuera positivo se recomienda a partir de los 4 años, pero nosotros por la situación que nos encontrábamos de muchos cambios y adaptaciones, decidimos incorporarlo antes y así empezar a familiarizarnos todos con el recurso. La valoración que hacemos hasta el momento, habiendo formado parte de nuestro hogar ya casi un año, es que nuestro hijo mayor es consciente del uso que tiene la cesta de la calma y es consciente también de la importancia de volver a la calma cuando nos ponemos nerviosos o nos enfadamos, he de decir que, en alguna ocasión que él percibe en el adulto este nerviosismo, él mismo nos ha ofrecido a nosotros el cesto.

A continuación, os muestro los materiales que incluye nuestra cesta de la calma:

#Tornado sensorial XL.
#Juego de cartas de Eduioga.
#Caelidoscopio Buildings.
#Peonza mágica.
#Relojes de arena con diferentes tiempos.
#Juego de soplar.
#Torre de equilibrio mini de Goki.

Todo lo compramos en la bonita y profesional Jugar i Jugar.

Puedes añadir también libros, un reproductor de música, un palo de lluvia, una pelota de masajes… opciones infinitas.

Espero os sean útiles estas ideas. Os animo a pensar y crear vuestros propios recursos.



  • 18
  • 0
  • 33
  • 0
  • 38
  • 20
  • 31
  • 6
  • 22
  • 0
  • 28
  • 3