¿Magia o mentira?

La pregunta que titula este post me persigue cada Navidad desde que nació mi primero. Creo firmemente que los niños y las niñas deben ser tratados con el mismo respeto que las personas adultas. Por eso la mentira, mentir a los niños, sea con un propósito más o menos positivo, para mí, es una mentira. Y el fin no justifica los medios. Por esto siempre me esfuerzo por tratar a mis hijos desde la verdad, adaptándolo a su desarrollo, a sus palabras, pero siempre desde la verdad. Seguramente por esta convicción he tratado de adoptar una posición pasiva en las Navidades por lo que hace a las tradiciones como los Reyes Magos, Papá Noel o el Tió. Intento no alimentar la fantasía, pero no le privo ni de los regalos, ni de ir a ver la cabalgata, o de hacer cagar el Tió. Además, no estoy yo sola con mis hijos en el mundo, las tradiciones también son importantes, y vivirlas en familia es bonito. Asimismo, el año pasado empezamos la escuela y allí también celebran todas estas tradiciones. Resumiendo, que me mantengo calladita, respondo sólo a lo que se me pregunta y respeto al resto de personas como quieran y puedan vivirlo. Pues dicho esto, este año me he contagiado de la Magia de la Navidad y he decidido hacer mi carta a sus Majestades los Reyes de Oriente. Cuelgo spoiler.

Queridos Reyes Magos,

este año no he sido ni buena, ni mala, ni todo lo contrario. A veces hago las cosas bien, otras muchas me equivoco y lo vuelvo a intentar, subsanando los daños, si se puede. Supongo que a todos los niños, vuestros niños, les pasa como a mi. Pues eso, que si sois tan maravillosos y tan mágicos, también seréis sabios, y entenderéis que las personas (incluidos los niños y las niñas) nos equivocamos una y mil veces, es la base de nuestro aprendizaje y crecimiento personal. Dicho esto, vosotros que todo lo veis y tenéis el poder de hacerlo posible, ¿podéis hacer que se deje de chantajear a los niños? Lo sé, es difícil y estamos muy acostumbrados a hacerlo y lo hemos vivido desde nuestra propia infancia. Pero estos últimos días voy por la calle con mis hijos y temo cuando alguien nos dice: ¿Ya has sido bueno? Si no te portas bien te van a traer carbón. Te están viendo siempre (esto último así escrito me parece aún más aterrador). Sí, Reyes Magos, los papás y mamás (y abuelos, tíos, vecinos, frutera, pescadera…) que no acabamos de tener muy claro cómo es eso de acompañar a nuestros pequeños en eso de hacerse mayor, por nuestra inseguridad e incapacidad, utilizamos medios no muy éticos como el chantaje. Pues eso, que a ver si traéis un poquito de consciencia sobre todo esto y empezamos a utilizar la Navidad para lo que es, para estar, para recogernos, para aprovechar cada instante y llenarnos de lo que más queremos. Relacionado con esto, Reyes Magos, y ya acabo ¿podéis traerles a todos esos niños mucha presencia de sus papás? Presencia de la de verdad, de la de olvidarse del trabajo, de las tareas, del estar aquí y ahora, tirados en el suelo siguiendo al niño y su imaginación. No sé si es más difícil que me traigáis el primer o el segundo regalo, pero si sois tan mágicos seguro que algo conseguiréis, yo, por mi parte, intentaré transmitir también el mensaje.



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