¿Responsabilidad social?

Con la llegada de la nueva “normalidad”, se nos llama reiteradamente a la responsabilidad social. ¿Y qué está pasando?, que las cosas no van muy bien. Esto parece una lucha entre los que critican las medidas, las transgreden y los que estan prácticamente confinados siguiendo instrucciones. En mi opinión la solución esté realmente en la responsabilidad social, pero parece que es un principio que no tenemos muy integrado. En todo este tiempo he estado reflexionando sobre esta dualidad y creo que, como suele ser, la solución está en la educación. En nuestra generación ya nos coge tarde, pero, ¿estamos educando a nuestros hijos en la responsabilidad social?

La psicología adleriana, en la que se basa la Disciplina Positiva, se explica la necesidad de l@s niñ@s de pertenecer a la comunidad y contribuir en ella. Con esto vamos un paso más allá, no habría que educar en la responsabilidad social puesto que es algo inherente en la condición humana. El problema es que la manera en la que hemos sido educad@s ha hecho que nos alejemos en cierta manera de esa necesidad. Así, encontramos personas adultas, que en la situación que nos ha tocado vivir, se empeñan en transgredir la norma o bien que siguen las instrucciones movidos por el miedo, la obediencia…

¿Qué podemos hacer para que las próximas generaciones se muevan realmente por responsabilidad social? Pues seguramente sería beneficioso dar respuesta a la necesidad de contribución que tienen nuestr@s hij@s. Si los observamos, a menudo quieren ayudarnos, colaborar, especialmente en la primera infancia. Nuestro ritmo frenético, grado de exigencia… hacen que prefiramos hacerlo nosotros para ir más rápido o hacerlo a nuestra manera. Estaría muy bien dar espacios a esa colaboración, alentarlos para que lo hagan por ell@s mism@s, permitirles tomar decisiones y resolver los conflictos, conectarnos con el ritmo lento de la naturaleza, porque a medida que vayan creciendo será más difícil promoverlo. Os animo a que reflexionéis sobre esto. Reflexionad cómo vivisteis vosotr@s mism@s la necesidad de contribución y cómo lo gestionáis con vuestr@s hij@s. Poniéndole atención podréis favorecer el aprendizaje de habilidades para contribuir en la familia y más adelante en la comunidad. Somos seres sociales, necesitamos contribuir, tenemos un interés social que a largo plazo será un aspecto relevante en nuestra salud mental adulta. Y esperemos no tener que vivir otra pandemia, pero si fuera así, seguramente lo haríamos desde otra posición, porque la transformación social será en la infancia, o no será.



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